Casi las 6:00 de la madrugada, el ultimo pub de la zona de Old st. acaba de cerrar. La gente sale a la calle y entre ellos esta Albert. Un joven de 21 años, que vive cerca de la estación de Sherpherd’s Bush, en la calle Queensdale. El metro de Londres, tan ajetreado como cualquier dia laborable acaba de abrir sus puertas, apenas un par de trenes han pasado ya por la estación de Old Street, desde donde Albert se dispone a volver a casa.
Old Street – Bank, Bank – Sherpherd’s, unos diez minutos andado y Albert se pone en busca de las llaves. El trayecto en metro no ha sido del todo agradable, la cuidad no ha empezado a despertar y con ella su actividad diaria, los abarrotados vagones de primeras horas de la mañana: equipos de limpieza que vuelven a casa; estudiantes que van al centro; ejecutivos, y demás “especímenes” que se pueden encontrar en esta ciudad son los que llenan los vagones. Ni un solo asiento libre en todo el trayecto.
En 2 horas tiene que estar de nuevo en la calle, las clases de su día a día británico comienzan a las 9. Tan solo lleva 5 días en Londres, y ya está más o menos acostumbrado a los 0ºC que tiene a estas horas en la cuidad. Su compañero de piso acaba de despertar Joseph entra en 45 minutos a trabajar, y 30 de ellos los invertirá en coger el metro desde la estación hasta su puesto.
Se lava la cara y se tumba en el sofá, pone la tele. La presentadora de euronews esta dando en esos momentos el tiempo, le esperan un par de días grises sin apenas superar los 4º de temperatura. Albert cae dormido.
Lo siento, no lo he podido resistir.