26 mar 2010

LONDRES. 26 DE MARZO DE 2010.

Emm llevaba ya algún día en Bruselas, a las 3 de la mañana, el teléfono de la habitación había sonado, y después de una disculpa por parte del recepcionista, le habían pasado la llamada.

Momentos después la manzana estaba rodeada de coches de policía, bomberos y ambulancias. En plena madrugada una enorme explosión había despertado a parte de la gran ciudad de Bruselas, la habitación 358 había volado por los aires, y con ella parte de la 3ª planta del hotel en que se hospedaba Emm.

Por pocos minutos y gracias a la llamada, consiguió escapar del hotel. Un par de calles más abajo había escuchado la explosión, trató de calmarse dentro del vehículo. Poco más adelante vio pasar a los bomberos, policía y ambulancias, todos con las sirenas en marcha y a máximo rendimiento.  La joven lo había olvidado todo, solo tenía consigo el abrigo que estaba dispuesto en la silla junto a la entrada de la habitación que hasta momentos antes estaba ocupando.

Una media hora más tarde el coche llegó a un pequeño caserío en las cercanías del aeropuerto, frente a él solo se podía ver un mercedes plateado. La chica le dio al conductor el poco dinero que tenía por los bolsillos, lo cual basto al hombre que parecía querer salir de allí a toda prisa.
Emm, no muy segura de sí misma, se acercó hasta el mercedes, al asomarse al interior por la ventanilla, vio a un hombre, llamo a la ventanilla. Del coche salió Albert. Corrió a abrazarla y sin soltarla la guió dentro de la vivienda.

En el comedor, junto al fuego, el único lugar de la casa habitable, un par de mantas en el sofá, la chimenea encendida, las escaleras hacia el piso de arriba medio derruidas, Emm estaba segura que si esa noche lloviera un poco, la casa estaría llena de goteras.

Durante lo que quedaba de noche, los dos se pusieron al corriente de la situación, de todo lo que había sucedido durante los días de desaparición de Albert, de que era un ladrón de bancos, por que la había hecho ir a Bruselas, etc.  

24 mar 2010

LONDRES. 24 DE MARZO DE 2010.

Apenas eran las 5 p.m. en la capital belga, la pista estaba húmeda y el cielo cubierto, casi la misma temperatura que cuando había dejado atrás su ciudad de origen y sin embargo, todo era diferente. Cuando había entrado en el edificio, las grandes estancias techos altos de color metálico y las vigas que lo sustentaban se abrieron ante ella, enseño el pasaporte en numerosas ocasiones, desconfiaba de todos.

Si saber donde ir decidió viajar a la ciudad y buscar algún lugar donde hospedarse, tomo un taxi y se dirigió al centro. Había paseado por el centro un rato con la maleta, esperando alguna señal de Albert, hasta que finalmente llego a la rue Bodenbroekstraat. Entro en un gran hotel de 4 estrellas cercano a una enorme iglesia, pidió una habitación doble y se tumbó en la cama a esperar. 

23 mar 2010

LONDRES. 23 DE MARZO DE 2010

 Emm había decidido no ir a “la cita” con Albert, después de todos los acontecimientos sucedidos, no quería volver a saber nada de él, pero día tras día recibía la misma carta, la misma cantidad de dinero, con letra más o menos apresurada, las mismas palabras con sus respectivos sobres garabateados con su nombre se iban acumulando en el cajón. Aunque el dinero no le vendría mal, prefería guardarlo en el cajón por si tenía la ocasión de devolvérselo a Albert. Las ultimas ya había optado por no abrirlas, pero ese día el paquete contenía su dirección completa y el sello cuñado. El sobre procedía de Bélgica.

Al abrirlo descubrió que la nota era diferente a las anteriores, esta vez, al igual que la dirección estaba escrito a máquina: “Ya has reunido suficiente dinero, tu vida es lo que esta en juego. Albert”. Después de esto, Emm llamo al trabajo, juntó el dinero, preparó una pequeña maleta y tomó el metro hacia Heathrow. Subió al primer avión hacia bruselas sin saber por qué.