Hacía ya casi un mes que Emm no había tenido noticias de Albert, casi había empezado a olvidarle, a creer que realmente había sido todo aquello un sueño, algo que desde el primer momento lo había tenido en mente.
Era día libre para Emm en el trabajo y había quedado para comer con una amiga a la que hacía tiempo que no veía, estaba unos días en la ciudad y quería aprovechar. Casi las 12 cuando la joven abrió la ventana de la habitación para ventilarla un poco, entro fresco, unos 10º debería hacer fuera, y chispeaba.
Tras ducharse y arreglarse la joven salió de la casa en dirección a la parada de metro, había algo raro en el ambiente que la chica notaba desde que había amanecido un par de horas antes. Al salír supo el que, tenía correo, algo poco habitual en su casa, lo cogió para mirarlo de camino al metro, su nombre escrito con letra de apariencia rápida y sin remitente. Dentro, había 300€ y una carta con letra rápida: “Emm, no se cuando lo leerás, son todo mentiras. Toma el primer vuelo a Bruselas, te espero en el aeropuerto, Albert”.