21 jul 2010

- Ya, como dice el Pastor Roy, dios es mucho más grande y más sabio, intentar ver lo q piensa es como si una hormiga lo intentase con nosotros.

- Si, exacto, pero podemos confiar en su sabiduría y tener fe en que el siempre nos mira.

- Como hago yo con el hormiguero del patio, me pase días mirando a las hormigas, intentando saber las que eran buenas y las eran malas, pero parecían todas iguales, así que las castigue a todas

- Pero eso no es... :-S

- Las castigue con la manguera, con gas de un mechero, con el cortacésped, y no me di cuenta, pero luego me pase un poco con la pala. Las hormigas podrían haberme rezado todo el día, no las habría oído... no creo q pudieran hacer nada

- Pero eso no es lo que yo.. :S

- Y con nosotros es =, tampoco podemos hacer nada por cambiar, por qué preocuparse?  Eh ahora me siento mucho mejor.





13 jul 2010

Dedícate a mirar a la luna y observa lo bella que es...vuela..sí,vuela..puedes hacerlo.



 Cógeme de la mano y no me sueltes hasta que no te lo diga, 
véndame los ojos y llévame al sitio de siempre. 
Ponme aquel fragmento de la película que tanto me gusta.

5 jul 2010

do, do, do, do, DOOOO!!!


          She does not know what to say,
          Just glad you're on your way home
          You turn off your phone in a different tone
          Oooh as you think,
          The bad feeling so bad makes the good so gooooooood!



2 jul 2010

Había una vez, un pequeño dragón. El dragón se llamaba Ramón. Solo tenía 5 meses cando esto pasó, pero ya media casi 2 metros de la cabeza a la cola, tenia pinchos grandes y feos por toda la espalda, y podía escupir, al menos 30 llamaradas de fuego!

En el país de los dragones, cuando estos cumplían 5 meses empezaban a ir a la escuela de vuelo, no aprendían a leer ni escribir, no sabían sumar, allí, solo les enseñaban a volar y a controlar sus llamaradas, porque para poder vivir, tenían que cazar,  y para eso, necesitaban volar.

Ramón, llegaba a su primer día a la escuela de vuelo, Roberto, su maestro, les enseño como tenían q poner las alas para volar, como recoger las patas, y Ramón se sabía toda la teoría mejor q nadie, pero no era capaz de alzar el vuelo. Pasaron los días, de sus 23 compañeros, solo quedaban 4 por conseguirlo, entre ellos Ramón, pero se acercaba el final del curso, ya era junio y con él, el examen final. Solo tenían q volar y conseguir unos anillos q colgaban de un águila que vivía cerca de su ciudad, pero Ramón no había conseguido volar.

(…)