4 oct 2010

Marcos era un personaje totalmente de otro planeta, era capaz de cambiar de estado de ánimo con un simple comentario, de pasar de la angustia a la risa floja parando a medio camino, en el enojo, en cuestión de minutos.

El solo era capaz de vivir grandes historias, le gustaba hacerlo acompañado, siempre los grandes viajes son mejor en compañía. Los buenos y malos recuerdos llenaban muchos baúles, y todas las paredes de su habitación. Le encantaba viajar y tener camisetas originales, no le gustaba ser igual que los demás, vivía encantado de vestir con un calcetín de cada, de sentirse diferente. Hablador y charlatán, enamoradizo, y con las ideas poco claras de normal. Muy lanzado para algunas cosas y totalmente cerrado a descubrir otras.

La mayoría de las cosas que Marcos podía hacer, eran increíbles, podía llevarte a una nube, regalarte la luna, o hacerte pasar la mejor noche de tu vida, aunque después pensaras que era una gran mentira. Los grandes momentos existieron y son los recuerdos que ahora llenan sus baúles, las postales de los viajes, recuerdos y pequeños detalles minúsculos, cubrían la totalidad de sus pertenencias, todo tenía un doble sentido para él, desde la sudadera más simple que pudiera tener, hasta los pantalones que usaba para dormir. Las gafas de fiesta, la camiseta de las paellas, las velas, las botellas de cera, las camisetas firmadas, todo había adquirido para él miles de sentidos conforme el tiempo pasaba. Cada cosa que tenía o había en su vida, le iba a recordar siempre algún momento, algún amigo, o a alguna persona que le había marcado, para bien o para mal. Hasta una de las decisiones más importantes que se puedan tomar, había estado influenciada por alguien.

Había tenido miles de noches de conversaciones, muchas noches de risas en la cama, y de delirios pre-buenas , traídos por algún día duro. Miles de veces habían despertado en mitad de la noche, y había tardado horas en conciliar el sueño, sin que nadie nunca se haya enterado.

Marcos también era una persona cruel. Podía hacerte sentir la persona más odiosa del mundo, hacer que marcharas lejos donde nadie te conociera, o incluso ser la persona más rastrera. Pocas veces lo hacía a sabiendas o dándose cuenta de lo que había hecho hasta que había sido demasiado tarde, pero aun así, no decía nada, prefería callarse, ya intentaría remediarlo cuando pasara algo que lo sacara a la luz de nuevo. Su frase favorita, lo siento, sentía de verdad lo que hacía, pero no hacia muchas veces nada por remediarlo. Pero a él, no se lo podían hacer.

Tenía tantas cosas malas como buenas, tantas horribles como maravillosas. Le costaba coger la confianza, mucho, pero nada le costaba perderla, en cuanto sentía el mas mínimo fallo hacia a ella, se encerraba en sí mismo y se acabó, no hay más confianza, nunca mas podrías tener lo que ya habías tenido, la vida le había dado muchos palos, y siempre que lo había intentado con alguien, siempre, se había quedado sin confianza, pero no siempre por culpa de la otra persona, sino la de él.

Por todo esto, marcos había defraudado y decepcionado a mil y una personas en la vida. Si le necesitabas, muchas veces no estaba ahí, pero si le encontrabas, sabias que tenias a la persona adecuada, con quien poder sentirte bien, quien iba a saber que te había que decir, o hacer. Solo una vez en su vida, le había negado a alguien su ayuda, solo una.

Marcos no miraba el físico el sexo o la apariencia de la persona, no tiene un prototipo de persona a quien engancharse, excepto por una cosa, todas y cada una de las personas que atraían a Marcos, eran especiales, únicas, y Marcos, no quería perderlas. Aún así, lo había conseguido, poco a poco, romper y destrozar a mucha gente. Marcos, había soñado con viajar con una de ellas en especial, buscaba destinos para hacerlo. Marcos, había soñado con el Sol y la Luna, y había estado en la playa viéndolos. Marcos, había conocido a la familia, y había hecho sentirse especial como nunca antes a esa persona. Marcos, había deseado tener las cosas claras, y quien más le ayudó, fue Sofía, eso nunca se lo podrá echar en cara, en eso, ella había sido la primera. Le había ayudado a empezar la nueva vida, por un tiempo lo consiguió, aunque el muy cabezón, con todas sus cosas malas, la volvió a cagar.

Ahora Marcos, ha decidido volver a intentarlo, volver a empezar de 0, poder seguir viajando, con sus calcetines de colores, con su palestina echada al cuello, su mochila roñosa y agujereada a la espalda y una velita que siempre le ayude a ver un poco mas allá de lo que se ve, sin ella. Como siempre ha hecho, los viajes Marcos los emprende solo, con miles de recuerdos en la mochila, y mucha gente que le va a ayudar, aun sin saber quién es. Pero no todo en esta vida, son recuerdos, los amigos y las personas no se dejan atrás, siguen muy presentes en su vida, y por mucho que se empeñe en ello, cuanto más especial se es mas se tarda en desaparecer. Marcos, a pesar de emprender el viaje solo, necesita a gente a su lado, un poco de respaldo en forma de amistad desde atrás, cualquier persona que emprende una nueva aventura, necesita esa mano amiga que cae desde arriba echando una cuerda cuando la pared es demasiado empinada.

Por primera vez, Marcos, decidió que toco cambiaba, como nunca antes, esta vez estaba convencido de que sí, las mentiras no continuaban, por una vez en su vida, consiguió darle carta blanca a una única persona, y dejó que husmeara en su pasado, que le conociera como nadie lo había hecho antes.