21 nov 2009

"un gato, un burro, un bufón, la princesa, y el pequeño concierto del agua"

Y cuan ofensivo puede llegar a ser el lenguaje de la seducción en que un ofendido bufón, ande o no ande a lomos de un burro, y un pequeña princesa generosa, que por supuesto no llena de halagos al bufón sino más bien de ofensas, de aquí señor ofendido, ha decidido hoy enviarle un mensaje a través de una postal, y dice así la respuesta que le transmite el bufón:

“gentil y hermosa dama, cuyo nombre no soy honorable de pronunciar, princesa de las postales y del reino, capaz seriáis de permitir una nueva ofensa al desdichado y arrastrado bufón, amante de la buena música y los sonidos en vivo, q allá donde “va el agua” yo mismo la seguiré, siempre y cuando de nuevo algún nuevo objeto de deseo consiga marcar un claro objetivo, pues los besos tan solo son un aliciente para seguir el juego de seducción que un día arrancó con una simple postal, y he de proponer este objeto, quizás esta vez sea algo que la princesa desee, acaso hay algo que en palacio, vos P.P.P. que podéis llegar a echar de menos?”

Tras estas líneas que el bufón escribió en un pequeño pergamino que llevaba siempre en su zurrón junto a una pluma y un pequeño bote de tinta, envió de nuevo a palacio al cansado mensajero, que tras horas de viaje, tal vez estuviera para el despertar de la princesa, o tal vez para la hora de la siesta.