Falsas historias de los dueños, hacen eco en las paredes, resuenan apuntando hacia la última noche de fiesta, apuntando hacia una sala de bodas, sin el novio ni la novia. Están tocando las estrellas en el baño de arriba y suenan los bajos con el brindis del champagne.
Falsas historias de la noche hacen eco en los tablones, con rostros cotillas y aburridos, ávidos de saber las cosas que no les incumben, porque sus vidas son aburridas. Patean fuera al perro y desean volver allí.
Falsas historias de los músicos, hacen eco en el salón, el micro chirria y el cantante bebe, el vals del novio sin novio, la novia corre atropelladamente con los tacones hacia la salida y suena un teléfono. Sale a la calle, recoge al perro.
Falsas historias del perro, hacen eco en los oídos con los ladridos a la puerta del bar, el novio sin novio baila solo la música de la banda de rock, le encanta gritar todos los problemas, porque no sabe mentir. No está lejos.
Falsas historias de la ciudad, hacen el eco en las calles y llega el padrino. Ríe a carcajadas, y el novio gruñe. “perdí el tren y me retrasé”.
Falsas historias de las sombras, hacen el eco en la oscuridad y se apagan. Nueva noche, cuarto de luna, y más vampiros hambrientos de vidas ajenas.