6 jun 2010

Lorenzo y Alba, la pareja de amantes más locos que la tierra nunca ha conocido cayeron en un castigo. Tenían un amor tan perfecto, que nadie podía concebirlo. Por esto, las estrellas que ansiaban que las personas las amaran, les maldijeron, les convirtieron en el Sol y la Luna.

Como aun así los hombres seguían sin mirar al cielo, las estrellas les otorgaron el brillo, y los condenaron a vivir separados. Alba brillaría de noche, en compañía de las estrellas, y Lorenzo, mas fuerte, grande y solitario, brillaría por el día.

Ambos estaban castigados a no verse, por eso en uno de sus encuentros, los eclipses, los momentos que el Sol y la Luna tienen para abrazarse y fundirse en uno solo, decidieron que en verano y otoño, sería ella quien cada día, saldría y se pondría más tarde, para poder verse todos los días aunque solo fueran unos momentos. En cambio, Lorenzo, lo haría en invierno y primavera.

Desde ese momento, los momentos que más esperan Lorenzo y Alba, son los eclipses, cuando ella, puede apoyar su cabeza en el hombro de Él.