Del 1 al 25.
Letras de tinta china garabatean nombres por todo el pergamino que conformaba la lista mientras el vino pintaba las mejillas, había 25 invitados.
El camarero rodeaba la mesa sirviendo a los invitados, empezando por el primero; Febrero: frío y calculador, el menor de doce hermanos,a su lado José, su hermano mayor y su acompañante, la tortuga, que se hallaba escondida bajo la mesa, 2 de los más admirados invitados, por sus famosas fiestas y “secretos” por descubrir. Junto a ellos estaba sentada Abril, la más bella de las presentes, pues tenía el pelo recogido en una larga trenza de cabello oscuro. Rosa la seguía, su fiel amiga, siempre con tan buen olor, capaz de embriagar al más burdo de los juglares. Juan, el imaginario, audaz, y siempre observador de las estrellas, ocupaba el sexto lugar de la mesa, junto a él, en dos de las posiciones de honor, se hallaban la pequeña princesa, con un saco de postales tras su silla, y el ofendido bufón encargado de amenizar la velada después de la cena.
Aunque un extraña extraña coincidencia había retrasado a los siguientes 10 invitados, continuaba la mesa decorada de forma absurda, con cada cuchara de un tamaño, tenedores de 2, 3, 4, y hasta 6 puntas, y cuchillos que al cortar reían, las copas bailoteaban libremente por la mesa y cantaban canciones populares infantiles, algo que a la princesa, solía agradar bastante.
De los siguientes invitados poco se sabía, tan solo los nombres, y posiciones sociales, seguían una nueva doncella, de un reino cercano al mar de levante, Aina, Orión su hermano, y Dafne, la prima. Los últimos invitados a la mesa, pertenecían a reinos templados y frios. En primer lugar, junto a Dafne podíamos encontrar a O’callan, Dessous, Ziòn y Ruäˊvnjargg. El último de los invitados y el que más lejos vivía de todos, que entro seguído se su séguito con grandes abrígos de pieles blancas, y cajas enormes de “finest chocolate mint” con el que invitar a los presentes a degustar uno de los mas dulces sabores de sus tierras.